YEBRIN, Tania | Clase 2 (Bitácora)
Había llegado al aula ya desconociendo que me encontraría ese día. Habíamos pasado parte de la primera clase caminando en círculos, cambiando el ritmo de la ronda y el paso, y mirando gente, a conocer y suponer cosas de un compañero en base a un concepto de un “otro”. Y esta vez, a diferencia de la anterior, llegamos con materiales y nos hacen mover las mesas; uno asume que algo anormal va a pasar. Y, a mi sorpresa, fue algo más tranquilo y familiar.
Nos dividieron en grupos de una manera atípica y divertida, que fue a través de frases, y nos encontramos en un grupo bastante diverso; tres eran de arquitectura, una de imagen de sonido, y tres éramos de gráfico. Apenas nos dieron la consigna, “dibujar un monumento al diseño”, ya todos empezamos a imaginarnos y compartir distintas ideas. Después de la lluvia de palabras, y la selección de diez palabras, cinco palabras, una palabra y la frase en común; las ideas se iban centrando en ese eje hasta encontrarnos con bocetos que fueron mutando y transformándose en nuestro resultado final. (Cuando escribimos el manifiesto más adelante, tanto el grupal como personal, uno de los puntos fuertes era encontrar el problema detonante, el causante de por qué estábamos escribiendo un manifiesto y que queríamos emitir un programa de acción. Acá puede verse un poco el reflejo de ese proceso, la consecuencia de encontrar "un problema detonante", que era lo pedido, y a partir de la doctrina y sentido que teníamos cada uno en el grupo, empezamos a buscar propósitos, a accionar, a hacer).
Algo que me llamó mucho la atención, fueron las distintas perspectivas que uno toma a la hora de empezar una actividad o proyecto. El qué va primero, que no es relevante; todas cuestiones que uno ya tiene configurado en su mente a la hora de empezar a trabajar o diseñar. O mismo las habilidades, el como pasar de bocetos en cuadernos a mano a un afiche y que se mantengan las proporciones. O que retengan o sepan buscar información de manera rápida y eficiente para sumar a la hora de tirar ideas, nombres, palabras. Cada uno puso distintos recursos en la mesa cuando tuvimos que sentarnos en la mesa y trazar sobre el afiche.
(La exploración de capas y de lo que está más allá
de lo visible me hizo acordar a lo que debatimos en la clase 6, donde se hizo
un análisis de nuestras capas internas y modos de pensamiento. Al igual que con
los objetos, nosotros como diseñadores también tenemos capas más profundas que
afectan cómo vemos y abordamos los problemas de diseño.)
La idea surge desde la frase que armamos, eligiendo 5 palabras en total de todas las que habíamos propuesto: “El monumento del diseño es la síntesis perfecta entre idea y creatividad, una obra que captura la sensación única de un proyecto visionario convertido en arte tangible.” A partir de ahí, teniendo en cuenta las palabras y lo propuesto en la frase, empezó a surgir un ida y vuelta entre creatividad e ideas, y en la asociación de la idea a un objeto (foco), aplicamos la creatividad de una manera donde si la idea es una sola luz, que la creatividad sea un caos dentro de ella (la mente).
Algo que destaco mucho de la actividad fue mi grupo, que no solo todos participamos y nos divertimos, sino que estuvimos dispuestos siempre a dar lugar, a escuchar, a razonar. Todos estamos, o en su mayoría, en las instancias finales de nuestras carreras y poder encontrarse con personas de otros rubros, de otros tipos de diseños, y compartir experiencias o herramientas es algo que no pude hacer en otras materias. Pude escuchar anécdotas de otras carreras, problemas o gustos de otras materias, como también pude compartir las mías desde mi trayecto y experiencia.
(En el intercambio de perspectivas es parecido a lo
que ocurrió en la clase 5 cuando creamos personajes a partir de un listado. Al
igual que con los objetos, cada grupo abordó la creación del personaje desde
ángulos diferentes, reflejando cómo nuestra diversidad como individuos impacta
el proceso de diseño.)
Con el resultado en mano, disfruté que los demás
compañeros, a la hora de rotar y ver qué habían hecho otros grupos, encontraran
cierto gusto en lo que habíamos producido. Y también fue muy interesante ver
las producciones de los demás, tanto dibujos como maquetas, distintas visiones
y perspectivas de distintos conceptos e ideas que surgen a la hora de diseñar y
crear. Fue una clase familiar y distinta al mismo tiempo, conociendo gente
nueva y de otras ramas que no hubiese conocido de no ser por la clase, y
haciendo algo diferente a lo que uno estructuradamente está acostumbrado a
hacer.
(En esta bitácora, ahora comenzando a hablar desde una experiencia dentro de clase, mis compañeros me corrigieron con que era descriptiva, comprensible para ser sólo la segunda clase, y que de igual manera hubo una breve reflexión. Contraria a la anterior, no me hice muchas preguntas, me sumergí más en lo que era el momento y el hacer de la actividad.
Ahora, releyendo todo lo redactado, me encuentro
con breves preguntas como: ¿Cómo logras que todos esos pensamientos que coincidan
en una técnica que sirva para todos? (Un poco de la clase 6), ¿Tuvieron
problemas y lo pudieron solucionar de una manera que les dio un buen resultado?
(clase 7); A la hora de dividir las tareas, ¿no me habré dejado guiar por los modelos
que tenía en mente sobre mis compañeros de otras carreras para asignarlos a
cada comodidad de cada uno? (clase 5).)
NIVELACIÓN: N
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