ZANOTTI, Melina | Clase 1 (Texto Quién es yo)

    Desde siempre he sabido que soy una persona predominantemente introvertida. Me siento más cómoda cuando realizo actividades por mi cuenta, disfrutando de mi propia compañía y encontrando paz en la soledad. Esto no significa que no valore las interacciones sociales o las relaciones personales, pero simplemente disfruto más estar sola, especialmente después de pasar días rodeada de mucha gente. Las situaciones sociales, por otro lado, suelen ser algo desafiantes para mí. Desde que tengo memoria, siempre me he sentido incómoda en reuniones y eventos donde debo interactuar con otras personas. Sin embargo, hay momentos específicos en los que ser el centro de atención no solo no me incomoda, sino que me resulta emocionante y me genera una nueva confianza. Estos momentos suelen darse en contextos donde no tengo que interactuar directamente con las personas, como en competencias o festivales de patinaje artístico, o en muestras de baile. En estas situaciones, la adrenalina y el enfoque en la actividad en sí me permiten soltarme y disfrutar del momento, sin preocuparme por el público. Como si al no poder distinguir claramente las caras en el público, al ser todos desconocidos, me liberara de la presión social, logrando sentirme más en confianza conmigo misma.     

    Esta capacidad para desconectarme un poco de la ansiedad social en ciertos contextos la noté aún más cuando me mudé a Buenos Aires hace unos años. Hasta los 20 años, viví siempre en Mercedes, una ciudad pequeña de la provincia de Buenos Aires que algunos llaman pueblo, donde el conocerse todos con todos resultaba abrumador. Fue recién en el 2022, después de la pandemia, que comencé a pasar semanas en Capital. Acá en la ciudad anónima me encontré en un entorno donde ya no todos se conocen entre sí y a nadie le importa hacerlo, y eso me brindó una nueva sensación de libertad. 

     Aunque en la universidad en Buenos Aires sigo siendo reservada, esta exposición a nuevas situaciones, escenarios y amistades ha tenido un impacto positivo en mi nivel de timidez. Si bien no me he transformado completamente, siento que mi timidez ha disminuido, al menos en cierto grado. La variedad de experiencias y la diversidad de personas que he conocido en Buenos Aires me han obligado, de alguna manera, a salir un poco de mi zona de confort y adaptarme a diferentes situaciones. 

    Dado que no se me da bien hacer sociales y que me cuesta abrirme a las personas, valoro profundamente a aquellos que forman parte de mi vida, tanto a mi familia como a mis amigas. Aunque ahora paso más tiempo en la capital, siempre intento regresar a Mercedes y pasar tiempo con mi familia tanto como sea posible. Soy muy hogareña y disfruto enormemente estar en casa con mis papás, así como también ir a ver a mis abuelos y cuando es posible, a mi primo. Mis amistades, aunque pocas, son sólidas y significativas. No soy de esas personas que usan el término "amigo" para referirse a alguien que acaban de conocer. Para mí, alcanzar ese nivel de confianza con alguien requiere tiempo y que pueda sentirme cómoda con esa persona, por lo que cuando finalmente llego a ese punto, considero esa relación como algo muy importante y valioso. 

    A pesar de la importancia que le doy a mis relaciones, soy consciente de que soy una persona muy cerrada y que no me resulta natural hablar sobre mí misma, incluso cuando se trata de personas queridas con las que mantengo una buena relación. Sin embargo, no creo que esta característica mía debilite mis relaciones. En lugar de expresar mi compromiso a través de palabras, prefiero demostrarlo mediante acciones. Creo que mis amigos y familiares lo entienden y tienen en cuenta. 

    Además, me considero una persona bastante analítica y crítica. Me divierte analizar situaciones y, a menudo, me encuentro desmenuzando mis propios pensamientos, explorando diferentes perspectivas y puntos de vista. Este enfoque analítico se extiende también a mi deseo de conocerme mejor a mí misma. Por esta razón, me siento atraída por los test de personalidad y otras herramientas similares, que me permiten reflexionar sobre quién soy y cómo interactúo con el mundo que me rodea. Aunque reconozco que muchos de estos test pueden ser inútiles o poco precisos, no puedo evitar sentir una cierta obsesión por ellos. Es una tendencia en mi personalidad, suelo ser bastante obsesiva y encuentro que esta característica se manifiesta en varios aspectos de mi vida. Me obsesiono con temas, personas, artistas, películas, entre otras cosas. Algunas de estas obsesiones son más duraderas que otras, pero en todas ellas encuentro una fuente de entretenimiento y satisfacción. Cuando algo logra captar mi atención, siento como si me sumergiera en ese mundo, investigando y profundizando en el tema. Es como descubrir un nuevo universo de contenido para analizar y disfrutar. Sin embargo, aunque me gusta cuestionar y analizar, también creo que en ciertos momentos mi mentalidad puede ser simple y plana, prefiriendo aceptar las cosas tal como son, sin complicarlas más de lo necesario. Esta simplicidad depende del tema en cuestión, pero lo veo como un equilibrio necesario.

Comentarios

Entradas populares de este blog

AURICH, Daniela Denise | Clase 2 (Bitácora)

GRUPO 5 | Clase 2

TOSCANO, Leandro | Reflexión final