SAENZ COLMEGNA, Conrado | Clase 5 (Bitácora)

Conrado Saenz - Bitácora clase 5

Para caracterizar a una persona, es fundamental reconocer cada una de las cualidades que la conforman. Cada individuo es un conjunto de rasgos, experiencias y matices que, al ser explorados, revelan la complejidad de su personalidad. Cuando nos toca identificar a alguien, no podemos evitar partir de un punto en el que nosotros mismos nos sentimos identificados. Este proceso de identificación no es solo una cuestión de observar; implica una conexión emocional que a veces puede resultar un tanto compleja y, en ocasiones, desafiante. Es extraño entonces, cuando se nos comenta que la actividad de clase será crear una personalidad nueva desde cero, imaginé que iba a ser algo bastante complejo.  Finalmente el grupo no decidió tomar el rumbo que yo pensaba que íbamos a encarar, pero no me pareció mal enfocar de manera diferente el ejercicio.

Al lograr una personalización total, conseguimos construir una personalidad no propia más segura y auténtica. Sin embargo, esto no siempre es fácil de lograr. Se facilita mucho si comenzamos a cruzar ideas con varias personas, cada una aportando su propio punto de vista. Así, generamos un cruce de ideas más rico y puro que lo que podría resultar de una individualidad aislada. Este intercambio de perspectivas puede abrir un abanico de posibilidades y matices que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.  (Quizás se identifique una repetitividad en la mención de las bondades del trabajo conjunto con otros diseñadores, pero es una de las máximas que me llevo del desarrollo de esta Cátedra, descubrir que los grupos no siempre terminan resultando mal aunque no se conozca a las demás personas. Esto de alguna manera contrarresta la gran mayoría de experiencias que he tenido con los grupos anteriormente.)

En nuestra tarea de crear una personalidad, se nos invita a inventar no solo una historia, sino también un pasado, un contexto familiar, responsabilidades y diversas actividades. Uno podría interpretar, entonces, que nos asignaron la tarea de "diseñar" una personalidad desde cero y sin consigna. Este ejercicio de creatividad puede ser extremadamente interesante. Estas tareas pueden variar considerablemente dependiendo de la consigna, pero también están influenciadas por muchas otras características. Por ejemplo, las cualidades que cada uno de nosotros encuentra relevantes o interesantes son fundamentales en este proceso. Algunas personas pueden optar por un enfoque más satírico, mientras que otras prefieren un tono más serio. Esta variedad en la forma de abordar el ejercicio refleja la diversidad de pensamientos y emociones que cada uno de nosotros alberga. Además, la selección propia de elementos y características nos permiten conocer poco a poco cada participante con cada aporte que realizan a la actividad.

Exponer estas distintas cualidades ante un público puede ser una experiencia que genere vergüenza o inseguridad, es algo que nos aparece constantemente a los diseñadores ya que estamos expuestos permanentemente a mostrar hacia el público en general eso que nosotros diseñamos, y las inseguridades se notan a flor de piel lamentablemente. Es natural sentir cierta inseguridad al compartir aspectos íntimos de una creación, ya que esto puede traer consigo diferentes reacciones, más incluso si no es una creación sobre la cual nos sintamos orgullosos o seguros para con ella. Sin embargo, gracias a este ejercicio, uno se abre a nuevas oportunidades y a mundos completamente nuevos, todos ellos construidos ficticiamente. A través de este proceso, descubrimos que cada personaje tiene algo que enseñarnos, no solo sobre sí mismo, sino también sobre los que lo crean. La interacción con otros personajes y sus respectivos creadores puede dar lugar a diálogos profundos y reveladores.

Al congregar estas ideas, podemos concluir que hay prejuicios, elementos divertidos y puntos en común que compartimos con los demás. Esta reflexión no solo proviene de la creación del personaje, sino también de las características que tuvimos que poner en manifiesto para generarlo. Al hablar de nuestros personajes, también estamos hablando de nosotros mismos, de nuestras experiencias y de nuestras vivencias. Este nivel de introspección es esencial para comprender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos también.

Como mencioné anteriormente, crear personajes y exponerlos, cruzándolos con los de otras personas que enfrentaron la misma tarea, nos permite tejer un entrelazamiento de ideas interesantes. Este cruce y encuentro de puntos en común no solo nos ayuda a comprender mejor a los demás, sino que también nos permite conocernos a nosotros mismos de una manera más profunda. La creación de personajes se convierte en un ejercicio no solo de imaginación, sino de empatía. No me di cuenta y puse dos párrafos muy parecidos. La ultima oración de este párrafo podría haberse agregado tranquilamente al párrafo anterior y suprimir este.

El proceso de caracterizar a una persona, ya sea real o ficticia, es un viaje lleno de descubrimientos. Al explorar sus cualidades, historias y contextos, no solo construimos un retrato más completo de quiénes son, sino que también nos encontramos a nosotros mismos en el camino. Al final, esta conexión entre el creador y la creación puede ser una de las experiencias más enriquecedoras y transformadoras que podamos vivir. En cada personaje, hay una parte de nosotros, y a través de ellos, podemos explorar nuevas facetas de nuestra identidad.

Comentarios en clase:

Buena argumentación sobre los temas propuestos en clase, desarrollo completo y original.

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