YEBRIN, Tania | Clase 3 (Bitácora)

Siempre había supuesto que había diferencias en las carreras, más allá de las obvias, cuando se trata de correcciones. Algunas son más estructurales, basadas en la lógica y construcciones de prototipos donde se analiza mucho más un tipo de cálculo estético y sustentable. Otras son más sobre el entendimiento de la comunicación, si se entiende el mensaje, si se entiende un guion. O como la mía, donde comparte un poco de todo lo anterior pero desarrollado más en el campo visual. Estas son más las cuestiones generales de cada carrera dentro de la Facultad de Arquitectural, Diseño y Urbanismo. 

Desde estudiante, recibir elogios no es algo imposible, un poco más si es escaso. Los docentes quieren exprimir lo mejor de cada alumno, quieren que (o al menos dicen) saquen hasta lo imposible para poder desarrollar un diseño, una creación, atípica y propia. Quieren exprimir este tipo de creatividad y conocimientos que nos hacen llegar al paso que hoy llegamos. Para nosotros, lo que vemos como elogios, siempre va a depender del contexto donde uno se encuentre. Esto mismo lo entendí más cuando empezamos a debatir, en nuestra mesa, las frases que nos han dicho en correcciones pasadas en nuestra carrera.

(Parecido a lo que se discutió en la clase 4 sobre la influencia del contexto y la sociedad en nuestras decisiones creativas. Al reconocer nuestros referentes, también estamos considerando el entorno en el que vivimos y cómo estos factores moldean nuestras percepciones y enfoques.)

Mientras que nosotros compartíamos las buenas, compañeros nuestros tenían una perspectiva más negativa de lo que decíamos. Tenían unas referencias distintas, un vocabulario acorde a su carrera, y mirando desde su punto de vista lo que ellos repetían en sus frases; no coincidíamos. Sí en las negativas, las cuales nos reíamos porque no había ninguno en la mesa que no hubiese pasado por ese momento de recordar algún mal comentario. Como dije, muchos docentes exprimen la creatividad, penosamente no siempre de la mejor forma, y nos encontramos coincidiendo más en las negativas que las positivas. Acá fue donde todos, como grupo, quisimos dar vuelta la conversación en busca de comentarios más positivos. Algún recuerdo, no traumático, que nos haya hecho sentir orgullosos de nuestros estudios.

(Acá un poco retomo la forma de ver los problemas de la clase 7, donde en lugar de verlos como algo generalmente negativo, tomo parte de ello y lo transformo en algo más que un problema, sino un inicio a una solución. Una manera distinta de ver un tropiezo que te lleva a algo interesante o una renovación de lo que principalmente era un peso problemático.)

Y tomamos de referencia tantas cuestiones que miramos con ojos más fríos a la hora de ver situaciones, donde comentarios antes “destructivos” no eran más que constructivos, y que en momentos de estrés uno no logra descifrar. Nos encontramos con las emociones que producen cada comentario, qué nos recuerda cada dicho, y por más que en su mayoría siempre fueran con una emoción de estrés o frustración, reconocimos también que es parte del camino de nuestra carrera y que dichas palabras también se transforman con el paso del tiempo, aparte de que su significado toma otro valor cuando uno lo ve desde cierta distancia y no con esas emociones directas en la espalda.

(Este concepto de reinterpretar también fue un tema presente en la clase 5, donde al crear personajes, buscamos romper con lo clásico y generar algo único a partir de nuestras propias percepciones y la mezcla de diferentes influencias.)

Es por eso por lo que siempre, coincidiendo en el grupo, hablábamos de la importancia del contexto (momento y lugar) donde estas palabras son dichas y cómo nos afectan por la circunstancia en la que se dan; si es en una preentrega, si es en una mala semana, si es después de una noche sin dormir, si es en un buen día. Todo cambia y la visión que tenemos de cada frase muta cuando ese contexto se desvanece y nos encontramos con una sensación distinta a la hora de recordarla. Muchas pasan a ser una anécdota de risa, otras siguen quemando un poco (porque aparte de contexto, también depende del contenido dicho). (Mismo lo hablado en la clase 11 sobre el cuestionarse y por qué hacerse esas preguntas; el contexto, como el objeto es estudiado por el contexto y sus actores.)

No es lo mismo escuchar ciertas frases en una institución como en casa o en cualquier otro lugar. Mismo las icónicas, como en FADU, que son una broma y no pueden tener el mismo tipo de reacción cuando son dichas en otras instituciones. Todo siempre dependerá del contexto, de la circunstancia, del contenido y las personas dentro de ese diálogo.


(En esta bitácora, la corrección fue: que era en partes descriptiva, que narraba el transcurso de la clase y su paso a paso. Que tenía reflexión sobre lo que sucedió, donde por momentos un enfoque personal pero que también se centra bastante en lo que es el grupo.  Y, como consejo a corregir, que podría intentar un abordaje más propio, planteándose preguntas y disparadores que lleven a más reflexiones.

Tomando en cuenta lo redactado, creo que preguntas disparadoras que tomaría serían; Si estamos en una misma facultad con experiencias parecidas y distintas, ¿Cómo tenemos una percepción distinta de los comentarios o contexto? ¿De los problemas? ¿De las soluciones? Y también, ¿Cómo es que damos vuelta estos mismos de manera que encontramos terminando una solución? Un poco retomando lo visto en la clase 7, el ver los problemas como oportunidades para mejorar, y con eso, llegaría nuevamente a la conclusión de que todo depende, de lo importante que es el contexto, el alrededor, el momento y la persona. Depende de tu forma de pensar, de tu forma de ver las cosas, de entenderlas y adaptarlas. Todo siempre es a través de una percepción construida por un montón de aspectos personales, modelos y referentes, de pensamientos y asociaciones.)

 

NIVELACIÓN: N


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