YEBRIN, Tania | Clase 6 (Bitácora)

Esta clase la comparé, al principio, como una cebolla. Hablaban de capas, de superficies, de esquemas. De formas de pensar, de ver más allá de lo conocido, lo básico, lo justo y necesario, sino profundizarse dentro de este esquema. El esquema estuvo dividido en ciertas características, dadas por los docentes y reconociendo que había más que esas mismas, pero con esas 8 características comencé un análisis interior que me hizo poner todo en duda; ¿Cómo soy yo como diseñadora? ¿Hay alguien más que piense como yo dentro de la burbuja de creatividad? (Retomando un poco la clase 11 donde nos cuestionamos y preguntamos alrededor de nuestro contexto social, económico, político, etc.; acá entra esa cuestión donde hay una comparación inconsciente —quien sería mi creatividad dentro de la burbuja de creatividad general, de todos— y mi pregunta busca destacarme de los demás, encontrando una diferencia entre los demás).

Cuando con mi grupo nos propusimos representar estos conceptos y “escribirnos”, de alguna manera, dentro de este análisis, lo primero que se nos vino a la mente fue otro tipo de análisis de identidad; la carta astral. Esta maneja un gráfico sobre la posición de los planetas, el horario, los signos. Yo soy fiel creyente de la astrología, creo en la influencia de los planetas (lo cual lógicamente podría decir que mi persona se basa, de manera contingente, en el pensamiento místico). Decidimos rearmarlo de una manera que hubiese un sentido en nuestro planteo, en lo que habíamos escrito previamente como modelos, y decidimos darle una medida del 1 al 10 en cada extremo con cada modo de pensamiento.

Yo puse que era más mística, musical, abstracta. Mi manera de pensar no es algo concreto, mi creatividad va por encima de lo que a veces puedo llegar a hacer (y puede causarme o frustración o lo tomo como un reto, lo cual irónicamente me pondría en una categoría de pensamiento ambicioso si pudiera). Incluso si necesito de un pensamiento técnico dentro de esta misma ambición (porque necesito las herramientas, pienso en las capacidades que tengo para poder cumplir con lo pensado en mi mente), mi mente va por sobre esas cuestiones.

(Esta idea de la carta astral y las influencias externas tiene una relación con lo que discutimos en la clase 4, sobre cómo el entorno y las creencias individuales juegan un rol importante en nuestro proceso creativo. En este caso, mi inclinación hacia el pensamiento místico es un claro ejemplo de cómo nuestras propias creencias afectan nuestra manera de abordar el diseño y el análisis de identidad. Mismo con mi elección de abstracta y musical; el cómo me veo reflejada en mi propia producción desde un análisis interno mío a la hora de trabajar)

Mis compañeros y yo compartimos pocos de estos puntos, lo cual nos hizo reír y debatir. ¿Cómo es que tal piensa así? Y cuando nos recordábamos de qué carrera era, le encontrábamos un sentido. ¿Por qué es que piensa así? Y veíamos como era, cómo habíamos hecho el gráfico. Cada uno fue representado por una línea (y nos planteamos la tonta pregunta de: Si fueses una línea, ¿Cómo serías?) y cada uno hizo algo distinto. Alguien lo hizo con regla, otro lo hizo con el ritmo de su risa. Otra soltó su muñeca y dejó que fluyera, otra decidió jugar con un interlineado. El resultado fue un caos de líneas encontrándose en algunos puntos y trazando otros que causaban debate.

(Esto me recuerda a la creación de un personaje en la clase 5, donde cada uno de nosotros jugaba con las características de su personaje y lo hacía suyo de una forma diferente. De manera similar, acá cada línea representaba nuestra identidad y forma de pensar, lo cual dio lugar a debates y reflexiones sobre la diversidad en nuestra manera de ver las carreras y los mismos estereotipos o modelos que tenemos de estas.)

Todo me hizo hacerme muchas preguntas, más que nada al ver los otros trabajos, los otros planteos: ¿Por qué pensamos todo distinto si tenemos mismas formas de pensar a veces? ¿Son estos los únicos modelos? Los docentes ya habían dicho que no, que había muchos más, y pensé; ¿Cuál agregaría yo? ¿Qué más creo que influye a la hora de pensar? Un compañero dijo que incluiría la sociedad, y pensé que tenía razón. Nosotros somos influenciados por nuestro alrededor, por un pensamiento ajeno que afecta, hace dudar, renegar o aceptar, que se refleja en nuestro pensamiento propio. Es un ida y vuelta también, dado que para el ajeno (que sería su propio) nuestra mente es la ajena (su ajeno, nuestro propio). Mismo a la hora de diseñar, o cuando uno muestra un diseño propio buscando una opinión; alguien lo va a ver distinto, por tener otro modo de pensar, de analizar, de ver, de conocer.

Con toda este análisis, me fui con más preguntas que respuestas, pero una certidumbre bastante certera al pensar que; nunca podríamos ser todos iguales, o pensar igual, ser igual. Porque sería lo peor que podría pasarle al mundo, más que nada de la creatividad; ¿Quién pondría todo en duda y lo recrearía de una manera que más gente volvería a hacer lo mismo y nunca dejar de desarrollar la creatividad propia y el modo de pensar propio? (La idea de que nunca seríamos todos iguales ni pensaríamos igual se refleja también en la clase 3, cuando hablamos de las diferencias entre las personas en cuanto a la creatividad y cómo el contexto y las influencias externas afectan nuestro proceso de diseño. Esta diversidad es lo que enriquece el mundo del diseño y permite el crecimiento continuo.)

(En la corrección, mis compañeros dedujeron que, si bien exploré los modelos de pensamiento y la identidad, podría haber desarrollado más los conceptos que vimos en clase. En vez de solo hablar de cómo nos percibíamos dentro del esquema, tendría que haber hecho un esfuerzo más claro por conectar esas reflexiones con las ideas que los docentes nos plantearon. El ejercicio de relacionar nuestra identidad con algo como una carta astral estuvo bueno, pero me faltó profundizar en cómo esa autoevaluación se vincula con los conceptos de diseño y creatividad que discutimos. Aunque mi voz propia estuvo presente, ahora veo que podría haber hecho más para integrar las ideas teóricas, no solo mencionándolas, sino aplicándolas mejor a lo que estábamos haciendo en el ejercicio.

Aparte de sentirme más abstracta y me gusta lo místico, lo que me lleva a imaginar sin tanto límite. Esto me hizo acordar cuando los docentes hablaron de los diferentes modos de pensamiento en el diseño, donde algunos procesos creativos necesitan justamente esa forma de pensar más libre, más abierta. Me doy cuenta de que muchas veces me tiro más a este enfoque, porque me permite explorar ideas nuevas. Pero también me falta aterrizar esas ideas abstractas, bajarlas a algo más concreto, y ahí es donde tengo que mejorar con las herramientas técnicas que nos remarcaron los profes. Todavía me cuesta hacer ese paso.)


NIVELACIÓN: N+



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