ZANOTTI, Melina | Clase 5 (Bitácora)

     Los modelos sociales, de una u otra forma, influyen en cómo actuamos dentro de la sociedad. Dependiendo del contexto en el que nos encontremos, existen cientos de modelos de comportamiento de los cuales podemos formar parte o no, lo que a su vez nos permite sentirnos más integrados dentro de una comunidad. La elección de qué modelo seguir es una declaración personal que revela mucho sobre quiénes somos, y en situaciones donde interactuamos con personas desconocidas, los modelos a los que nos asociamos sirven como una especie de “pantallazo” que permite a los demás formarse una opinión rápida sobre nosotros, generalmente basada en los estereotipos en los que nos pueden encajar.

**Me recuerda a la anterior clase que trabajamos con referentes, como a quién uno mencione como referente puede decir mucho sobre sí mismo y su proceso de diseño. Aunque lo que está hablando es el referente y acá el modelo estereotipo, no la persona a la que se lo adjuntamos en sí pues eso solo refleja una parte pero es juzgada como si fuera en su totalidad.**

    Durante el debate grupal surgieron varios modelos de comportamiento o arquetipos. Aunque yo no me identificara con algunos de ellos, pude reconocerlos fácilmente. Estas formas de actuar y experiencias tan populares trascienden incluso las diferentes carreras dentro de la facultad y son reconocidas masivamente. En particular, la FADU es un espacio que facilita esta sensación de pertenencia. Rápidamente te hace sentir parte de un conjunto, y probablemente esto se deba a la amplia gama de modelos que existen, a los que uno puede adaptarse según cómo se sienta más cómodo y bienvenido.

    Esto me lleva de nuevo a lo que mencioné previamente, conocer los modelos presentes en un contexto dado es sumamente útil para entender a las personas dentro de ese entorno. Al momento de desarrollar el personaje que teníamos que crear como parte de nuestra actividad, y ubicarlo dentro de un espacio conocido, comenzaron a surgir automáticamente una serie de características "tipo" que este personaje podría tener. Resulta interesante cómo, cuando no estás del todo familiarizado con un modelo en particular, es más fácil moldear algo sin las limitaciones que te impone el conocimiento profundo. Como decisión grupal, el personaje no quedó vinculado a mi carrera, por lo que me sentí con más libertad para plasmar ciertos estereotipos sin sentirme tan atada o limitada, como habría sucedido si hubiera tenido un mayor conocimiento.

    Sin embargo, la siguiente etapa de la clase, en la que uno de los integrantes del grupo tendría que representar físicamente al personaje frente a los demás, me generó incomodidad y nerviosismo. Además de ser juzgados, quien pasara al frente tendría que actuar y entretener al resto del aula y no deseaba ser yo en absoluto. Afortunadamente, no fui yo quien tuvo que representar a nuestro personaje y me sentí aliviada al poder quedarme observando al resto de mis compañeros desde el costado mientras ellos desfilaban sus propias caracterizaciones. Muchas de las representaciones me resultaron divertidas; los modelos se abordaron desde una perspectiva más cómica, y parecía haber un consenso general en cuanto a que en gran medida, esos modelos reflejaban alguna verdad, aunque fuera de manera exagerada o parcial.

    Aunque ningún modelo puede representar completamente a una persona, sí puede capturar ciertos rasgos de personalidad que son identificables para los demás. Muchos de los modelos que se representaron en el desfile tenían relación directa con mi carrera. Sin embargo, desde mi perspectiva, algunos de estos modelos no eran tan precisos. Los percibí como demasiado generales, o incluso sentí que no encajaban conmigo. A pesar de esto, reconozco que esos modelos existen y son relevantes, incluso si no se logró representar la totalidad de lo que esos modelos significan o la profundidad que tienen.

**¿Realmente me identifico con estos modelos o fui forzada de alguna manera a hacerlo? Ya desde antes de empezar a estudiar en FADU se tiene una idea previa formada sobre cómo son los estudiantes y cómo es el ambiente dentro de la facultad. Si bien creo que en algunos aspectos me pude mantener fiel a mi misma con mis propios gustos y valores, hubo momentos donde sentí que los modelos de la facultad se impusieron ante mi. No lo pienso necesariamente con una connotación negativa, ya que el ser humano cambia de acuerdo a su espacio y tiempo, y si me vi influenciada a cambiar en ciertos aspectos habrá sido por algo. Tal vez descubrir formas distintas de pensar me hizo cuestionarme y adquirir otros hábitos, pero no creo que haya sido por "presión social" o la necesidad de ser parte de una comunidad, aunque es un caso recurrente.**

    Este ejercicio me permitió reflexionar sobre cómo los modelos sociales nos son útiles para comprender y caracterizar a las personas, pero también me hizo ver las limitaciones inherentes a cualquier intento de reducir a alguien a un estereotipo. Aunque resulten útiles como puntos de partida, siempre hay particularidades que no se tienen en cuenta. Sentí que exploramos la dinámica social de nuestra facultad y de nuestras carreras, todo mientas aprendíamos también de los comportamientos y conformaciones de comunidades.

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