AURICH, Daniela Denise | Clase 7 (Bitácora)

CLASE 7

¿distraída o disociada?

Disociar es desconectarse de la realidad para escapar de situaciones abrumadoras o dolorosas. La mente se fragmenta, creando una barrera entre el presente y las emociones, lo que provoca una sensación de irrealidad. Las personas que experimentan disociación pueden sentirse como observadores de su propia vida, desconectados de sus pensamientos, su cuerpo o el entorno. La disociación puede ser útil a corto plazo, pero cuando se convierte en una respuesta habitual, puede ser perjudicial, creando una desconexión que obstaculiza el bienestar y el rendimiento diario

Últimamente, debido a diversas situaciones de estrés y cansancio, he experimentado una disociación más frecuente de lo que considero habitual, si es que se puede describir de esa manera. Mi cabeza parece estar en muchos lugares a la vez, como si hubiera una especie de bloqueo mental. La mejor analogía que encuentro es cuando una computadora con Windows XP se "tildaba" y se abrían varias ventanas simultáneamente, sin poder controlarlas ni cerrarlas. Al igual que cuando el proceso de diseño se traba debido al exceso de ideas o al conflicto entre lo abstracto y lo concreto, la disociación genera una desconexión que puede llevar al mismo agotamiento mental. La relación entre ambas experiencias refleja cómo, tanto en la vida diaria como en el proceso creativo, la desconexión mental requiere un manejo consciente. Claramente, terminé eligiendo la disociación como mi problema detonante en un ejercicio reciente. Mientras resolvía la actividad a lo largo de la mañana, empecé a pensar en otros tipos de situaciones que podrían ser detonantes.

Uno de los conceptos que surgió con fuerza durante esa reflexión fue la incertidumbre. En diseño gráfico, la incertidumbre se presenta de múltiples formas y se manifiesta principalmente cuando entregamos productos finales a un cliente. Muchas veces, no sabemos con qué nos vamos a encontrar en la respuesta. Es común preguntarnos: "¿Le gustará el diseño?", "¿Qué opinará?", o "¿Cumplirá con sus expectativas?". Esta incertidumbre en el diseño resuena con los conflictos entre los modos de pensamiento técnico y abstracto de la clase 6. Estas son preguntas que giran constantemente en mi cabeza, ya que en el diseño, la subjetividad juega un rol importante. Lo que un diseñador puede considerar perfecto, puede no resonar de la misma manera con el cliente o con la audiencia final. Esta incertidumbre es parte del proceso creativo, pero cuando se mezcla con el estrés o la disociación, puede aumentar la ansiedad y dificultar la toma de decisiones o la confianza en el propio trabajo.

Tambien coincidí con una compañera respecto a la procrastinación que tiende a aparecer cuando me siento abrumado por la cantidad de tareas, plazos y expectativas. Muchas veces (aunque no es lo ideal) término posponiendo trabajos importantes o sumergiéndome en actividades irrelevantes para evitar enfrentar el estrés. La procrastinación es, en este sentido, una respuesta directa tanto a la disociación como a la incertidumbre. Al retrasar mis tareas, evito enfrentar las incógnitas que acompañan cada proyecto de diseño, evitando la posibilidad de fallar o no cumplir con las expectativas del cliente. En lugar de avanzar en mis tareas, me encuentro sumido en un estado mental en el que estoy desconectado, incapaz de enfocarme en el trabajo en cuestión. En este caso, la procrastinación aparece como una forma de manejar el estrés, justo como en los momentos de presión en los que menciono en la clase 6 que muchas veces me ayuda a producir resultados efectivos. 

Durante una reciente actividad grupal en clase, tuvimos que debatir sobre un problema detonante que tuviéramos en común y que estuviera asociado al diseño. Luego desarrollamos un módulo de sentido para comprender mejor nuestros desafíos.


DEVOLUCIÓN: SN

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