GRUPO 5 | Clase 9

En esta clase hablamos de los caso, esto se refiere a un ejemplo de un objeto de diseño el cual su proceso de creación, su proceso heurístico, tiene alguna particularidad o enseñanza en si, mas allá del objeto en si.

Por ejemplo uno puede hablar de un zapato, de como esta confeccionado, de los materiales que se utilizaron, etc. Pero lo que en este momento nos enfocamos es en el proceso, que es lo que hizo que el zapato sea así? Que es lo que le sucedió al zapatero al momento de crearlo que lo hizo llegar a aquel objeto.

El primer ejemplo que trajimos en grupo es la silla BKF, una silla diseñada en 1939 por 3 arquitectos, Antonio Bonet, Español, Juan Kurchan, Argentino y Jorge Ferrari-Hardoy, tambien argentino. 

Lo interesante de esta silla mas allá de su apariencia de mariposa, es su historia; dos jóvenes arquitectos Jorge Ferrari-Hardoy y Juan Kurchan recien recibidos de la facultad de arquitectura de Buenos Aires viajan a Francia para pedir trabajo al arquitecto mas radical del momento, Le Corbusier, trabajando para él conocen a otro joven arquitecto español, Antonio Bonet, juntos forman un grupo de difusión de las ideas modernas en la arquitectura y el diseño, llamado grupo Austral, previendo la guerra que se estaba por desatar en europa, Ferrari-Hardoy y Kurchan vuelven a Argentina y traen a Bonet con ellos, siendo que Bonet tambien escapaba de la dictadura de Franco en España y tenia familia en Argentina. Allí juntos diseñan la silla, a base de materiales comunes y baratos, hierros de armaduras de hormigón y cuero. Según ellos, querían representar la austeridad criolla a diferencia de la pomposidad carioca. Algo que era una preocupación particular de la época, como representar el diseño de un territorio, y como hacer que este vinculado con él. Se les insistió que participaran en un concurso de sillas modernas del MoMA, en el cual consiguieron el tercer premio, superadas por otras sillas diseñadas por Saarinen y Eames. Peor aun así la silla consiguió una popularidad mundial debido a que fue la primera de las tres sillas en comercializarse, debido a su fácil fabricación y a su bajo costo. Además de que por su simpleza fue copiada incontables veces, creando asi un elemento icónico del diseño argentino. Pero otro aspecto interesante de su diseño además de su simpleza y su bajo costo, es el hecho de que es una adaptación de una silla preexistente, la silla tripolina, una silla fabricada para el ejercito ingles en el siglo 19, por lo tanto la BKF, demuestra el diseño como se construye sobre bases de trabajos anteriores, adaptando nuevos materiales a ideas anteriores.

El segundo caso que pensamos, fue la heladería Grido. Grido, durante años conocida por su accesibilidad de precios y la baja calidad de sus productos, se convirtió en una heladería popular, pero carente de identidad propia y de reconocimiento dentro del mercado de heladerías premium. Aunque su presencia era amplia, no lograba competir con marcas como Freddo o Luciano’s, que dominaban el mercado gracias a su enfoque en la calidad y experiencia del consumidor. Grido, en contraste, era percibida como una opción accesible, pero de menor calidad, con una identidad visual y de marca débil, sin destacar ni generar fidelidad entre los consumidores que buscaban una experiencia superior.

Ante esta situación, la empresa decidió emprender un rediseño completo de su identidad, buscando reestructurar su imagen y elevar la percepción de la marca sin perder su principal atractivo: la accesibilidad de precios. Este proceso de rediseño se enfocó no solo en mejorar la calidad del producto, introduciendo nuevos sabores y propuestas de mayor categoría, sino también en reformular su identidad visual y estrategia de marketing, haciendo la marca más moderna, reconocible y competitiva frente a otras heladerías emergentes como Daniel, Seitu o Riviera.

La heurística detrás de este cambio no nace únicamente en el producto final, sino en el proceso de descubrimiento y reestructuración que llevó a Grido a replantearse su posición en el mercado. En lugar de enfocarse en convertirse en una heladería premium con precios altos, Grido identificó que su verdadero valor residía en la capacidad de ofrecer calidad accesible. El rediseño de la marca no fue solo estético, sino que reflejó una transformación en la forma de pensar el negocio: ya no buscaban ser una opción "barata", sino una opción "buena y accesible", un giro distintivo que logró cambiar parcialmente la percepción del público.

Este proceso de transformación no logró colocar a Grido al mismo nivel que las cadenas de mayor renombre, pero sí permitió que la marca se reposicionara, mejorara su imagen y lograra atraer un nuevo público dispuesto a darle una segunda oportunidad. Grido no rompió completamente con su pasado, pero sí abrió el camino a una evolución en su modelo de negocio que redefinió su identidad y estrategia en el mercado de heladerías

Ambos casos presentan un enfoque heurístico en el que el valor no radica exclusivamente en el producto final, sino en los procesos de descubrimiento y adaptación que llevaron a la solución. En el caso de la silla BKF, el diseño se construyó sobre una base histórica preexistente, la silla tripolina, demostrando cómo los arquitectos combinaron materiales modernos y accesibles para reinterpretar una idea anterior. Esta fusión de innovación y simplicidad resultó en un ícono del diseño argentino. De manera similar, Grido reestructuró su identidad para transformar su percepción en el mercado, equilibrando accesibilidad y calidad, un proceso que, aunque no la posicionó en lo más alto, le permitió evolucionar su estrategia y mantenerse competitiva. Ambos casos muestran cómo la heurística de diseño no se trata solo de lo que se crea, sino del proceso de adaptación, ruptura con lo anterior y la búsqueda de nuevas soluciones a partir de lo existente.

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