MARTIN, Heidy Vanesa | Clase 7 (Bitácora)
Clase 7:
Al reflexionar sobre la importancia de formular preguntas, me doy
cuenta de que el proceso de encontrar respuestas comienza, en realidad, al
cuestionar lo que no entendemos. Durante la clase, cuando nos guiaron en la
formulación de preguntas, sentí que estaba descubriendo un camino que antes me
resultaba invisible. La respuesta que inicialmente buscaba resultó ser
diferente de la que realmente necesitaba. Esta toma de conciencia me llevó a
entender que a menudo nos apresuramos a buscar soluciones sin detenernos a
profundizar en la naturaleza del problema en sí.
Me resonó especialmente la frase que mencionaron en clase: "los problemas deben ser construidos". Esta idea sugiere que no se trata solo de encontrar soluciones, sino de entender y definir claramente el problema antes de abordarlo. Al construir nuestros propios problemas a través de preguntas, estamos mejor equipados para encontrar respuestas significativas y relevantes. Definir el problema de manera precisa ayuda a centrar la atención en los aspectos más relevantes, evitando distracciones y soluciones superficiales. ¿Cómo puedo identificar si una pregunta es superficial o si realmente aborda la esencia del problema?
En mi caso particular, el problema detonante que me inquietaba era
cómo llevar a cabo mi tesis. Inicialmente, formulé la pregunta de manera
simplista, centrándome solo en el proceso. Sin embargo, a medida que
reflexionaba, me di cuenta de que la cuestión central no era tanto el “cómo”
hacerlo, sino si el mensaje que deseaba transmitir se entendería correctamente.
Fue entonces cuando comprendí que la respuesta que había estado buscando en
realidad giraba en torno a esta pregunta más profunda. Este cambio de enfoque
me permitió ver que, al construir mis propios problemas a través de preguntas,
estoy mejor equipada para encontrar respuestas significativas y relevantes.
Con cada pregunta que surgía en clase, se reforzaba en mí la idea de que todos los elementos en juego son cruciales para la comunicación del mensaje. Sin embargo, también comprendí que este proceso es inherentemente subjetivo, ya que dependerá de factores como el contexto en el que se encuentre el espectador y sus vivencias personales. Reflexionando sobre esto, me surgió otra pregunta: “¿Qué otras formas existen para alcanzar el resultado que quiero?”. ¿Será que, al cambiar el paradigma en el que me encuentro, también cambia la validez de mis preguntas y la certeza de las respuestas que antes creía firmes? Al reflexionar sobre las preguntas que me hice en el pasado, me surge la duda: ¿han perdido relevancia en este nuevo contexto, o acaso las preguntas que me hago hoy siguen siendo las que dan sentido a mi vida? ¿Son mis preguntas las que realmente me impulsan hacia lo que espero encontrar, o estoy simplemente buscando respuestas que confirmen lo que ya creo saber? ¿Cómo puedo saber si mis inquietudes actuales están alineadas con las transformaciones de la realidad, o si simplemente estoy aferrándome a un modelo que ya no responde a las necesidades del presente? Esta pregunta se quedó en mi mente, porque me di cuenta de que a menudo estamos acostumbradas a hacer las cosas de una sola manera, sin considerar alternativas que podrían enriquecer nuestro enfoque. Al cuestionar mis métodos, empecé a ver que había construido un problema con muchas más ramificaciones. Si existen más formas de abordar mi tesis, ¿serán estas más complejas o más simples? Me encontré con muchas más posibilidades, preguntándome cuántos mensajes lograría transmitir de la manera que deseo y cuántos podrían interpretarse de una forma completamente diferente.
Al diagramar el problema y formular mis preguntas, se hizo
evidente dónde debía centrar mi enfoque. La respuesta se encuentra en el
proceso, aunque mi pregunta se refiera al resultado final, es decir, a cómo el
espectador experimentará la pieza. Esta reflexión me llevó a darme cuenta de
que estaba buscando la respuesta en el lugar equivocado. Al abordar la tesis
paso a paso, desarrollando el corto y colocando todos los elementos de forma consciente
e intencionado en el proyecto, podré ver con mayor claridad lo que realmente necesito.
No debo concentrarme únicamente en el final, que es cuando se transmite el
mensaje. ¿Qué pasos concretos puedo seguir para diagramar el problema y formular mis preguntas de manera más efectiva?
Este recorrido me ha enseñado que, para encontrar las respuestas que busco, primero debo plantear adecuadamente el problema y las preguntas que lo rodean. Estas preguntas serán las que me guíen hacia la solución. Al redefinir el enfoque desde el principio, la claridad en la formulación de mis inquietudes se convierte en la brújula que me orientará en el camino hacia la realización de mi tesis. Pero que pasa cuando hay momentos en los que las respuestas son difíciles de encontrar y, en su lugar, surgen más preguntas. Esto abre otra pregunta: ¿en qué momento el proceso de formular preguntas deja de ser útil y comienza a convertirse en un obstáculo? En ocasiones, el deseo de profundizar y entender cada aspecto del problema puede llevarme a un ciclo interminable de interrogantes, donde cada respuesta abre nuevas dudas, lo que genera una sensación de estancamiento. ¿Cómo encontrar un equilibrio entre reflexionar y avanzar en la resolución de problemas sin quedarme estancada? ¿Cómo puedo encontrar el equilibrio entre seguir cuestionando y avanzar sin perderme en un laberinto de preguntas? ¿Es posible que el valor de un proyecto radique más en la capacidad de actuar sobre la incertidumbre que en obtener respuestas definitivas?
DEVOLUCIÓN: N+
-.Le da un abordaje propio a lo charlado en clase, relacionando lo visto con su carrera.
-Toma lo aprendido y se hace preguntas, replantea su proceso de trabajo para tener en cuenta mas opciones y variables.
-No es descriptiva, habla desde un punto de vista critico, cuestionando los conceptos y como estos repercuten y afectaran su proceso.
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