GRUPO 5 | Clase 12
En la última clase, trabajamos de forma grupal e individual en distintas actividades diseñadas para explorar el concepto de resonancia y su relación con el proceso creativo. Comenzamos con un ejercicio en el que cada uno debía cerrar los ojos y “poner la mente en blanco” mientras escuchaba una selección de sonidos. El objetivo era reducir los estímulos internos y externos para observar qué ideas o sensaciones emergían en este estado de calma, buscando conectar con aquellos elementos que, de alguna forma, "resuenan" en cada uno de nosotros. Este ejercicio sirvió como preparación para la siguiente etapa, en la que se nos pidió escribir palabras o frases inspiradas por lo que surgiera en ese estado de conexión profunda.
Las palabras que surgieron variaron entre los integrantes, desde términos visuales y técnicos, como “colores”, “movimiento”, hasta sensaciones y conceptos abstractos como “fluir” y “percepción”. La diversidad de palabras reflejó cómo cada persona interpreta y reacciona de manera única al mismo estímulo, resaltando que la creatividad se encuentra fuertemente influida tanto por las experiencias individuales como por el contexto.
Luego, continuando con la actividad, trabajamos con una consigna de escritura libre pero con un enfoque más en diseño tras una vez más escuchar por unos minutos las melodías. Cada uno se mantuvo escribiendo en silencio, o garabateando, o dejando fluir su mano de la manera que saliera de cada uno. El ejercicio se repitió una vez más y continuamos escribiendo lo que fluyera con unas preguntas disparadoras.
Se abordó la pregunta sobre qué tipo de diseñador aspiramos a ser y cómo nos posicionamos frente a nuestro trabajo. Se nos pidió pensar en el balance entre lo estético y lo funcional, y en cómo las distintas facetas del diseño nos pueden ayudar a expresar nuestra identidad. Esta actividad buscó que cada uno pensara en su rol como diseñador, entendiendo que el diseño es un espacio de diálogo entre lo que uno quiere expresar y lo que los otros interpretan.
Después cada uno fue por su cuenta a repetir el concepto individualmente, en distintas esquinas de la facultad. Algunos fuimos para el comedor, otros para el exterior al sol donde hay más paz y menos barullo. La idea era repetir esos minutos con la mente en blanco y dejar fluir. Acá dependió de cada uno que surgiera de uno mismo tanto escribiendo como dibujando o simplemente trazando líneas y letras y ver qué sucedía.
A la hora de volver, nos encontramos con qué teníamos que poner en común lo que habíamos escrito. Y ahí encontrarnos con lo diferente que son nuestras mentes a la hora de dejar fluir, de que pase, de que fluya la creatividad a su manera para expresarse. Algunos escribimos como una redacción, otras de palabras sueltas, otros ilustraciones; todo depende de la persona, de lo que resuena en cada uno, más allá del sentido que uno trató de ignorar al poner la mente en blanco. La clase nos permitió explorar el concepto de resonancia como un elemento que afecta no solo cómo percibimos el mundo, sino también cómo creamos. A través de distintas actividades sensoriales y creativas, fuimos introducidos a la importancia de conectar con aquello que nos inspira y de encontrar un balance entre nuestras intenciones como diseñadores y la recepción de quienes interactúan con nuestras creaciones.
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