MARTIN, Heidy Vanesa | CLASE 12 (Bitácora)
CLASE 12:
El ejercicio en clase me ha hecho reflexionar sobre cómo la
creatividad y el diseño parecen nacer del vacío, ese espacio donde lo conocido
se disuelve y da paso a lo auténtico. Pero surge la pregunta: ¿realmente puedo
acceder a esa autenticidad, o siempre terminaré llenando ese vacío con lo que
ya sé, lo que me han enseñado otros o lo que el sistema espera de mí? La idea
de soltar todo lo aprendido me parece contradictoria. ¿Cómo puedo ser fiel a mi
esencia si dejo ir lo que me ha formado hasta ahora? A medida que dejo espacio a
lo desconocido, algo nuevo y claro comienza a emerger. Me pregunto: ¿Qué sucede
cuando dejo de lado la necesidad de respuestas inmediatas y dejo de cumplir con
las expectativas de los demás? Tal vez, en ese espacio vacío es donde realmente
puedo encontrar mi estilo, lo más genuino de mi voz.
Es curioso cómo las ideas surgen más libremente cuando no hay
presión por ajustarse a un molde preestablecido. A veces, ese miedo al juicio
me frena. La voz interior que me dice que debo encajar en algo, que mi trabajo
debe ser validado, condiciona mi proceso creativo. Tal vez no se trata de que
el diseño sea un proceso de control, de ordenar lo caótico, sino de entender
que, en el caos, hay una forma de expresión auténtica. A lo largo de mi
carrera, he estado obsesionada con el control, con las expectativas de los
demás y con el miedo al juicio. Pero, ¿y si el proceso creativo se trata de
esto? ¿De liberar el control, de no pensar tanto en el resultado, y dejar que
la idea fluya? Pero si el diseño, al igual que la vida, es un proceso lleno de
incertidumbres, ¿Cómo puedo dejar ir esa necesidad de control y crear desde un
lugar más genuino? Tal vez, el verdadero acto creativo no esté en construir
algo perfecto, sino en estar dispuesta a fallar, a probar, a no tener todas las
respuestas de antemano, ¿será que el verdadero desafío es explorar ese espacio
entre lo que sé y lo que no sé?
Es probable que el proceso de diseño implique una constante
búsqueda de sentido. ¿Realmente existe una respuesta definitiva a todo lo que
busco? Tal vez la respuesta está en aceptar esa falta de certezas, en no
esperar que todo esté bajo control. Lo genuino, lo auténtico, puede que no se
encuentre en la perfección, sino en la disposición para enfrentar la ambigüedad
y el caos, para experimentar sin tener un camino claro a seguir.
Este espacio de incertidumbre es el lugar donde las ideas pueden
tomar forma, donde lo inesperado y lo nuevo pueden emerger. Si acepto la
incertidumbre, si me permito estar en el espacio entre lo conocido y lo
desconocido, tal vez sea ahí donde el diseño se convierte en una forma de
autodescubrimiento. Tal vez, lo más profundo del proceso creativo no es el
resultado final, sino cómo se vive la creación misma, cómo se exploran las
posibilidades, cómo se atraviesa el camino de la duda y la experimentación.
Entonces, ¿puedo aprender a ver mis propios errores, mis inseguridades, no como fallos, sino como parte de mi autenticidad? ¿Aquellos que no no poseen un estilo propio o que su especialidad no resida en la creación si no en la imitación podemos considerarlos artistas? evoluciona mi estilo artístico cada vez que me encuentro inmersa en el proceso de creación pero ¿la corriente en la que me encuentro también evoluciona conmigo o a la velocidad que yo avanzo? En lugar de aferrarme a un modelo de perfección o a las expectativas externas, ¿sería posible permitir que mi trabajo fluya de una forma más auténtica, incluso si eso significa no encajar en lo que otros esperan? Si puedo hacer esto, si puedo abrazar la imperfección y la incertidumbre, tal vez en ese espacio se encuentre la verdadera libertad para crear.
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