SAENZ COLMEGNA, Conrado | Clase 11 (Bitácora)

Conrado Saenz - Bitácora clase 11

En el ejercicio de hoy, el enfoque principal fue generar preguntas, aunque la actividad abarcaba mucho más que la simple formulación de interrogantes. Al profundizar en el ejercicio, descubrí una dimensión inesperada: la tarea de cuestionarnos a nosotros mismos al formular preguntas y plasmarlas en una hoja revela aspectos personales que, de otra forma, podrían haber pasado desapercibidos. (Uno podría empezar a asumir que cada vez que pasamos por un ejercicio nuevo, en la primera aproximación del mismo aun no descubrimos cuál es el motivo de trasfondo, como viene pasándome bastante seguido) Cada compañero abordó el ejercicio desde su perspectiva particular; algunos adoptaron un enfoque casual, mientras que otros se concentraron en temas relacionados con su carrera o con un interés más profesional.

Al reflexionar en preguntas orientadas hacia el diseño, lo primero que me viene a la mente son temas clásicos como la materialidad o las fuentes de inspiración, cuestiones tangibles que muchas veces motivan o guían el proceso creativo. Sin embargo, también emergen preguntas con un peso más profundo, tales como "¿Por qué elegí este camino en el diseño?", "¿Cuál es mi objetivo final al diseñar?", o "¿Qué impacto deseo generar en otros a través de mi obra?". Estas preguntas, aunque más abstractas, son para mí igual de válidas y reflejan la diversidad de enfoques personales que cada persona puede tener en su búsqueda profesional y creativa. Es extraño hacer una comparación de valideces sin tener preconcebido en el ejercicio un orden de jerarquías, se desvela un poco de mi primer pensamiento más pragmático al estar muy enfocado en el proyecto final de la carrera.

Durante la clase, el enfoque principal esta vez fue sobre la pregunta, y la generación de preguntas. El ejercicio de este día no solo propició una introspección valiosa en términos individuales, sino que también nos permitió conocer mejor a nuestros compañeros, confrontando las diferentes perspectivas abordadas y enriqueciéndonos mutuamente con ideas únicas. Al compartir nuestras preguntas y puntos de vista, llegamos a conclusiones finales variadas que aportaron una visión más amplia de nuestra actividad. Este fue el primer acercamiento consciente a una reflexión de grupo tan honesta, lo cual nos lleva a cuestionarnos nuestras propias actitudes ante la actividad y la forma en que cada uno interpreta las consignas de manera diferente.

Esta experiencia tiene valor porque nos mostró cómo piensan y se expresan diseñadores con trayectorias e intereses variados, revelando una multiplicidad de perspectivas que probablemente no habríamos considerado de forma individual. Esto resulta especialmente valioso en el diseño, donde la colaboración y el intercambio de ideas pueden conducir a resultados inesperados y frescos, abriendo un abanico de posibilidades para el trabajo en equipo. Este ejercicio reafirma la importancia de contar con la diversidad de miradas y enfoques para enriquecer cualquier proceso creativo. Quizás es el ejercicio que más evidencio estas diferencias de perspectivas hasta ahora, lo cual fue muy interesante. Si bien en los demás ejercicios había diferencias a la hora de las puestas en común, en este nos diferenciamos bastante entre todos.

Si bien cada diseñador suele aferrarse a sus propias ideas y visiones del diseño, al estar en un ambiente colaborativo se hace evidente que nuestra perspectiva no es la única ni la definitiva; existen tantas miradas sobre el diseño como personas dispuestas a explorar sus posibilidades y cuestionarse su práctica. Aunque algunos podrían intentar evaluar la "efectividad" de ciertos enfoques sobre otros, cualquier juicio estaría inevitablemente influido por la subjetividad de quien lo emite. Incluso en un entorno académico, es imposible eliminar por completo los sesgos personales al considerar qué opción es "mejor" o "peor". En cambio, se debe reconocer y valorar la contribución única de cada punto de vista, especialmente en una disciplina tan amplia y variada como el diseño.

Este ejercicio nos ha permitido reconfirmar que el diseño es una práctica abierta, un campo donde no hay soluciones absolutas ni verdades universales. Más bien, es un ámbito en el cual la riqueza de cada creación depende de las distintas perspectivas de los diseñadores, cada uno aportando su estilo, sus creencias y sus experiencias. Al compartir ideas y opiniones en un grupo, el proceso de diseño se revaloriza, creando una dinámica de colaboración que permite resultados más amplios y complejos que los alcanzables en solitario. La convivencia de múltiples ideas hace del diseño una actividad versátil y adaptable, donde siempre existe la oportunidad de aprender de otros y cuestionarse a sí mismo.

Creo firmemente que el valor de trabajar con otros diseñadores radica en la diversidad de perspectivas que estos aportan, cada uno ayudando a expandir la visión del grupo y a abrir nuevas posibilidades creativas. A fin de cuentas, el diseño no es una actividad aislada; siempre está en diálogo con otros, con el entorno y con quienes perciben la obra. En este sentido, el diseño es tanto una disciplina personal como una experiencia colectiva, donde el intercambio y el aprendizaje mutuo son la clave para un proceso de creación mucho más rico y significativo. Es una conclusión interesante, ya que empiezan solidificarse estos pensamientos de trabajo en grupo y colectividad que venían a "fuego lento"  ya desde hace varias clases.

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