SAENZ COLMEGNA, Conrado | Reflexión final
Reflexión final - Conrado Saenz
Al comienzo, no tenía una idea clara de qué esperar de la materia y, durante las primeras clases, algunas actividades, como el “caminar sin rumbo” por el aula, me resultaron sorprendentes. Tardé algunas clases —quizás tres o cuatro— en encontrar el punto de profundidad reflexiva que me hizo sentir satisfecho, pero una vez alcanzado, abordar las conclusiones se volvió más natural. Esto no significa que tenga todo resuelto; sin embargo, puedo decir que sobre el final del cuatrimestre me siento cómodo reflexionando para realizar las actividades y bitácoras.
Al principio, confieso que no me tomaba la cuestión con total seriedad, pero luego decidí explorar inquietudes personales que antes había ignorado o a las que no dedicaba mucho tiempo. Fue en ese momento cuando la materia me permitió profundizar en ciertos procesos que ya tenía asimilados sin mucho cuestionamiento. Durante esta experiencia pude reflexionar sobre mis propios procesos de diseño y, casi sin darme cuenta, también empecé a percibir los enfoques y las ideas de mis compañeros. No solo me cuestioné a mí mismo desde una perspectiva individual, sino que, al estar rodeado de colegas diseñadores de diferentes áreas, también tuve la oportunidad de evaluar cómo ellos enfrentan sus propios desafíos en el diseño.
La exposición a distintos tipos de abordajes, desde el diseño gráfico hasta el industrial o el de imagen y sonido, me permitió descubrir que, aunque cada campo tenga su enfoque y método, todos compartimos ciertos valores centrales como la funcionalidad, la innovación y la intención de comunicar de forma efectiva. Al principio, mi enfoque solía ser bastante pragmático y metódico, pero la interacción con otras perspectivas más exploratorias me llevó a expandir mi propio proceso. No se trataba de abandonar mi estilo, sino de complementarlo y enriquecerlo con nuevas maneras de ver los problemas.
Este ambiente me hizo ver que el diseño no es solo una cuestión de soluciones individuales, sino de conexiones colectivas donde la diversidad de ideas es la que realmente impulsa la evolución del campo. Cada diseñador aporta algo distinto que puede contribuir a ver nuestras creaciones desde nuevas perspectivas y, en última instancia, a darles un valor añadido que solo se logra cuando las ideas se nutren en comunidad.
Respecto a las teóricas, debo admitir que en ocasiones las sentí un tanto desconectadas de las actividades de clase. No es que no aportaran valor, pero su contenido, bastante teórico-conceptual, a veces me resultaba difícil de integrar en la práctica. Tal vez resonaban más en mí cuando llegaba el momento de elaborar la bitácora. Quizás el propósito de las clases teóricas era precisamente eso: establecer un trasfondo de conocimiento que quedara en nuestro subconsciente, permitiendo que nos centremos plenamente en las actividades prácticas. Luego, en el momento de reflexionar para una bitácora, esos conceptos ya asentados afloran y se integran en nuestras observaciones, aunque el proceso no sea siempre directo. En cierto modo, estas teóricas no buscan una aplicación inmediata, sino que se filtran en nuestros pensamientos, influyendo en la forma en que interpretamos y relacionamos nuestras experiencias con el diseño.
Este enfoque ha hecho que incorporar varios conocimientos a la vez y recordar lo trabajado en clase fuera un desafío. Las conexiones entre teoría y práctica, en muchos casos, se revelaban sutiles; me encontraba con que necesitaba replantearme internamente cómo se relacionaban los conceptos de las teóricas con las actividades. Quizás la naturaleza de las actividades, que difiere de otras materias en la carrera, contribuyó a esa sensación. No lo veo como algo mejor o peor, sino como una forma distinta de abordar problemáticas.
Estos espacios tan flexibles me permitieron reflexionar sobre mis inspiraciones y aspiraciones como estudiante de arquitectura. También me llevaron a replantear mi rol dentro de la facultad y en los grupos de trabajo, considerando cómo la tecnología y la conexión constante del mundo actual impactan nuestras interacciones. Antes, quizás solo nos encontrábamos con los compañeros cuando coordinábamos horarios específicos, pero hoy esto ha cambiado profundamente. Otra aportación valiosa fue comprender la interrelación y el vínculo que se establece entre el diseñador, otros diseñadores, y el usuario final del diseño. Esta dinámica amplia las interpretaciones y reinterpretaciones, como mencioné en varias bitácoras, permitiendo una visión mucho más extensa y rica del diseño que la que uno podría tener al inicio. El diseño, de este modo, no "muere" cuando se considera terminado, sino que continúa evolucionando y resignificándose, al igual que nuestras propias ideas. Así como nuestros pensamientos cambian y crecen a medida que acumulamos experiencias, el diseño se mantiene en un proceso constante de adaptación y evolución.
Estas diferencias, tanto temporales como conceptuales, me han generado reflexiones diversas —a veces críticas, otras más introspectivas— sobre mi papel en la facultad y el papel de la facultad misma. Mi interpretación de los contenidos de la materia ha sido, quizá, más filosófica que pragmática, y aunque no considero esta aproximación ni correcta ni incorrecta, me parece una elección válida para explorar cómo se interrelacionan los temas abordados en clase.
Es así como la idea más valiosa que me llevo de esta materia es la capacidad de ver el diseño como algo sin un final concreto, como un proceso que no termina con la entrega o el "diseño final," sino que continúa evolucionando y adaptándose. Este diseño se enriquece no solo por las aportaciones de los diseñadores, sino también por las experiencias y perspectivas de los propios usuarios, siendo así permeable a los pensamientos y vivencias de quienes lo utilizan o participan en su creación. Esta manera de pensar el diseño como algo en constante cambio es nueva para mí y me la llevo como una de las experiencias más transformadoras de esta materia. Ciertamente, me abrió la mente a concebir el proceso de diseño de una forma mucho más dinámica y abierta a reinterpretaciones, una perspectiva que no había explorado antes y que ahora considero esencial.
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